Buen producto
Me diagnosticaron tiroides y pensé que ya no había nada que hacer con mi cabello. Comencé a complementar mi tratamiento con esto, y en unos meses noté bastante menos caída.
Al principio, yo también pensé que no era nada
"Estás exagerando": lo que me dijeron cuando pedí ayuda
Hasta mi doctor me dijo lo mismo
Lo que pasaba cuando nadie me veía
Me gasté más de $9,000 pesos intentando arreglarlo sola
La tarde que alguien por fin me tomó en serio
Por qué "ya te va a crecer" es solo media verdad
Lo que vieron investigadores de Harvard sobre el estrés y tu cabello
Frente 1: el estrés que no para
Frente 2: las hormonas
Frente 3: una raíz desnutrida
Por qué nada de lo que probé funcionó (y no fue mi culpa)
Yo estaba escéptica. Muy escéptica.
Mi diario: lo que fui notando semana a semana
"Creo que no está haciendo nada"
El drenaje
Los pelitos nuevos
"¿Ves? Te lo dije"
Lo que cambió no fue solo mi cabello
"Bueno, eso le pasó a ella. ¿Pero me va a funcionar a mí?"
Me diagnosticaron tiroides y pensé que ya no había nada que hacer con mi cabello. Comencé a complementar mi tratamiento con esto, y en unos meses noté bastante menos caída.
Lo mío era ver el cepillo repleto y la raya del cabello cada vez más marcada. Le tenía pánico a probar algo nuevo porque la biotina antes me sacaba brotes horribles, pero estas cápsulas me cayeron increíble. Ya veo cabellitos nuevos en las entradas. Hay que ser constante, pero funcionan de verdad.
Con la menopausia sentí que mi cabello se rendía por completo. Después de unos meses con Blume, empezó a crecer alrededor de la raya de nuevo. Al fin, no es magia, pero sí es lo primero que de verdad noté.
Pasé un año muy estresante en el trabajo y mi cabello lo resintió muchísimo. Empecé a tomar Blume por recomendación de una amiga, y con el tiempo dejé de encontrar tanto pelo en la almohada. De verdad que lo amo.
Nadie me avisó que después de tener a mi bebé se me iba a caer tanto el pelo. Fue aterrador. Empecé a tomarlo a las pocas semanas de dar a luz y hoy siento que por fin volvió a estabilizarse.
En mi casa me decían que “es solo cabello, que solito iba a crecer”, pero pasaban los meses y la raya se abría más. Me sentía incomprendida. Probé Blume y la caída frenó de verdad, y hoy veo mi coronilla tupida otra vez. No era solo pelo, era mi seguridad, y lo noto cada vez que me lavo el cabello o me cepillo: ya no es preocupación.
Dejé de tirar dinero en gomitas de azúcar y marcas importadas que me revolvían el estómago. Mi doctor decía que “era solo estrés”, pero ver mis huecos en cada foto me mataba. Empecé Blume y en 6 semanas el piso del baño dejó de llenarse de pelo. Es el único que cumple: realmente generó un cambio en mi día a día.
Siempre le tuve miedo a terminar como mi mamá. Empecé esto a los 38, antes de que fuera grave, y hoy siento que estoy haciendo algo distinto a lo que ella pudo hacer en su momento.